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Política económica

Según el FMI y el Banco Mundial, la economía argentina es una de las más cerradas del mundo

Datos del FMI y el Banco Mundial ubican a la economía argentina entre las más cerradas en términos de apertura comercial respecto al PBI. Se señala la necesidad de mayor integración externa y estabilidad macroeconómica para impulsar el crecimiento sostenido.

6 de julio de 2026
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Según el FMI y el Banco Mundial, la economía argentina es una de las más cerradas del mundo

Datos del FMI y el Banco Mundial ubican a la economía argentina entre las más cerradas en términos de apertura comercial respecto al PBI. Se señala la necesidad de mayor integración externa y estabilidad macroeconómica para impulsar el crecimiento sostenido.

Los principales organismos económicos internacionales han señalado que la economía nacional presenta uno de los niveles más bajos de apertura comercial en relación con su producto bruto interno.

Este diagnóstico, compartido por el **FMI** y el **Banco Mundial**, pone de relieve los desafíos que enfrenta el país para lograr un crecimiento más dinámico y sostenido en el tiempo.

La baja integración al comercio mundial implica que tanto las exportaciones como las importaciones tienen un peso reducido en la actividad económica general.

Según los análisis, esto puede limitar las oportunidades de especialización productiva y el acceso a bienes y tecnologías de otras partes del mundo.

Por ello, se insiste en la importancia de promover una mayor apertura comercial de manera gradual y ordenada.

Al mismo tiempo, los informes destacan que cualquier esfuerzo en este sentido debe estar acompañado de una sólida estabilidad macroeconómica.

Sin control de los desequilibrios fiscales e inflacionarios, resulta difícil que la integración externa genere los beneficios esperados.

De esta forma, la recomendación central es trabajar simultáneamente en ambos frentes: mayor inserción internacional y predictibilidad económica.

En **Mar del Plata**, con su economía basada en el turismo, la pesca y el comercio, se reflejan a escala local muchos de estos desafíos nacionales.

Una economía nacional más abierta podría significar para la ciudad nuevas oportunidades de inversión en infraestructura turística a lo largo de la rambla.

Los prestadores de servicios locales ven con interés la posibilidad de que un mejor contexto macroeconómico y comercial atraiga más visitantes desde el exterior.

Del mismo modo, el sector pesquero, clave en el puerto marplatense, podría expandir sus ventas al exterior si se redujeran las barreras al comercio.

Esto impactaría positivamente en el empleo y en la actividad económica de barrios como los cercanos al torreón y el área portuaria.

Los pequeños y medianos empresarios de la ciudad también coinciden en que una mayor estabilidad y apertura les permitiría planificar con mayor certeza sus operaciones.

Muchos dependen de la importación de insumos para producir bienes que luego venden en el mercado local o regional.

Una integración más fluida ayudaría a bajar costos y mejorar la calidad de la oferta.

En el Partido de General Pueyrredón, diversos sectores productivos vienen planteando la necesidad de políticas que fomenten la inserción inteligente en el mundo.

Los datos de los organismos internacionales sirven entonces como insumo para el debate en todos los niveles, incluido el local.

En última instancia, el objetivo es lograr un crecimiento que se sienta en el conjunto del país, con impactos positivos en ciudades como Mar del Plata.

Alcanzar esa meta requerirá consistencia en las políticas económicas y un enfoque que combine la estabilidad con la integración externa.