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Política económica

El Gobierno de Milei prioriza bajar la inflación antes de reactivar el consumo

El Gobierno mantiene una política monetaria restrictiva para llevar la inflación por debajo del 1% mensual, pese a pedidos de Wall Street para mayor impulso al consumo. El riesgo país se ubicó en 402 puntos básicos, con proyecciones de descender a 350 antes de fin de año. Se señalan riesgos externos por posibles alzas en precios de energía según CEPAL.

14 de julio de 2026
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**El Gobierno de Milei prioriza bajar la inflación antes de reactivar el consumo**

**El Gobierno mantiene una política monetaria restrictiva para llevar la inflación por debajo del 1% mensual, pese a pedidos de Wall Street. El riesgo país se ubicó en 402 puntos básicos, con proyecciones de descender a 350 antes de fin de año. Se señalan riesgos externos por posibles alzas en precios de energía según CEPAL.**

El Ejecutivo nacional enfrenta un dilema central en materia económica. Por un lado, los pedidos para impulsar el consumo y el crédito. Por el otro, la decisión de mantener el actual curso.

Javier Milei y su equipo económico insisten en que no habrá cambios de rumbo mientras la inflación no se ubique por debajo del **1% mensual**. Esta postura se sostiene pese a los reclamos de bancos de Wall Street que sugieren una política monetaria menos restrictiva.

La estrategia oficial es clara: primero consolidar la estabilidad de precios y luego habilitar mayor circulación de pesos. El costo de este camino es una recuperación más lenta de la actividad y del consumo.

Desde el exterior se considera que el orden fiscal, la menor inflación y la reducción del riesgo financiero podrían dar margen para una flexibilización parcial. Sin embargo, el equipo económico descartó esa posibilidad por el momento.

Una mayor emisión antes de tiempo podría comprometer los avances en desinflación, uno de los principales logros del oficialismo. Por eso se prefiere resignar velocidad antes que arriesgar una aceleración de los precios.

En este marco, **el riesgo país** se ubicó en **402 puntos básicos**, el nivel más bajo desde 2018. Las proyecciones indican que podría acercarse a los **350 puntos** antes de fin de año.

Esta mejora reduce el costo potencial de financiamiento para el Estado y podría mejorar las condiciones para las empresas, favoreciendo inversiones, empleo y crédito privado. No obstante, esa transmisión hacia la economía real no es automática.

Además, el Gobierno enfrenta un riesgo externo que refuerza su cautela. Según un informe de la **CEPAL**, una escalada de la guerra en Medio Oriente podría agregar entre **0,9 y 2,5 puntos porcentuales** a la inflación anual argentina.

El impacto se sentiría principalmente a través de mayores precios de la energía, con traslado a combustibles, tarifas, transporte, fletes y productos importados. El escenario más adverso supone un fuerte encarecimiento del petróleo.

En Mar del Plata, estos debates nacionales adquieren relevancia concreta. La ciudad, con una economía muy dependiente del turismo y del consumo interno, observa con atención la evolución de la inflación y el crédito.

Los comerciantes de la rambla y el centro local han sufrido durante años los efectos de una inflación elevada. Una estabilización por debajo del **1% mensual** permitiría mayor previsibilidad y una posible recuperación gradual del gasto de residentes y visitantes.

Sin embargo, la recuperación lenta del consumo representa un desafío para sectores clave como la hotelería, la gastronomía y el comercio minorista. Estos rubros esperan que la estabilidad se traduzca más pronto en mayor dinamismo económico.

Una eventual baja sostenida del riesgo país también podría abrir oportunidades de financiamiento para las PyMEs marplatenses. Estas empresas constituyen una parte fundamental del empleo en la región costera.

La discusión queda centrada en una tensión clara. Mientras el mercado reclama mayor velocidad para el consumo, el Gobierno prioriza proteger la baja de la inflación frente a riesgos internos y externos.

Los próximos meses permitirán evaluar si la mejora en las variables financieras logra impulsar la actividad sin necesidad de modificar la actual política monetaria. De eso dependerá, en gran medida, que los beneficios de la estabilidad lleguen al bolsillo de los argentinos, incluidos los marplatenses.